miércoles, 22 de noviembre de 2006

¡Gracias a vos!, Pandito, por delante de la imagen de Migoz... Y ¡vaya la comentarista "Anónimo... María"! ¿distraída? un golpe de intuición fenomenal, cuando escribe: "Te me aparecés aquí como una niña en domingo, con su primer ticket de vuelta en calesita..." ¿Por? porque la idea era, sí, que fueran saliendo "paisajes diferentes" y "cosas distintas", y no estaba en los cálculos volver con algún poema, mucho menos decir el por qué del nombre "monedas de cobre". Nobleza obliga. Imagen robada a don Antonio Machado, cuando decía:

"Pegasos, lindos pegasos,
caballitos de madera...
Yo conocí siendo niño
la alegría de dar vueltas
sobre un corcel colorado,
en una noche de fiesta.
En el aire polvoriento
chispeaban las candelas,
y la noche azul ardía
toda sembrada de estrellas.
¡Alegrías infantiles
que cuestan una moneda
de cobre, lindos pegasos,
caballitos de madera!"
Es tan bonito, que vale no sustraerlo, pero también decir la gran sorpresa ante la certera visión de María: ¡la vuelta en calesita! Asombroso. ¡cariños!

martes, 21 de noviembre de 2006

A Juan Ramón Jiménez no lo he tenido mucho conmigo. Tan etéreo y frágil y bucólico, me digo sin conocerlo. Demasiada miel. Pero hubo un poema. Elegido para dedicarlo nada menos que al primer hijo recién nacido, y que a los otros, también los del alma, que le dicen, se los hubiera dedicado si hubieran estado allí por entonces.
Es que... nada. Éste de Juan Ramón, va también en el primer envío de mi blog recién nacido, para los que más quiero -¡mis únicos lectores asegurados, por cierto! Se llama “Enredadera”.

"Eres como la flor
de la rama más alta
del cielo.
Tu olor viene
-¡qué bueno!-de tan lejos
como te traigo yo,
por la rama más honda
de la tierra, mi beso."